Cuestión de cordura.

Esta entrada no va sobre la genial película del cartel de la izquierda, pero tiene que ver con la conducta extraña de algunos personajes (como en la película). Pero antes de seguir, advierto nuevamente a los religiosos: este blog puede herir intencionadamente o no los sentimientos religiosos de ciertas personas, así que si les tienes aprecio, recomiendo que no sigas leyendo, advertidos estáis.

No te he dicho que no siguieras… Tu sabrás, luego no te quejes jajaja. El otro día vi una entrada en un blog, que contenía un vídeo bastante gracioso sobre unas gentes que habían visto la imagen de cristo en… tatachánnnnn… la meada de un perro en la pared de una casa… ahí es na. WordPress.com no me deja incrustarlo en la entrada, así que os enlazo el vídeo por si no os apetece abrir el enlace anterior.

Ahora podría estar un rato comentando riéndome (ya lo advertí al principio que no siguieras leyendo…) de las cosas que tiene la peña, o que si las caras de Bélmez… Pero como eso ya lo comenté ayer con unos colegas no lo haré, pero lo que sí comentaré es lo que ya he comentado otras veces, la religión va en contra totalmente de la razón. Y como tal, puede valer este mismo ejemplo de la meadita del chucho, pero bueno, es que si le damos una vuelta de tuerca más al asunto se puede ver aún más claro. Imagina un tipo (Pepito por ejemplo) te comenta que tiene un amigo imaginario, que nadie puede ver, de hecho ni él mismo lo ha visto, tan solo lo conoce de lo que le han contado o ha leído sobre gente «iluminada» (a saber por qué motivo estaban iluminados…) que en un momento de espiritualidad sobrenatural (cada vez huele más a porro) se les ha aparecido un ser y les ha revelado «la verdad» absoluta sobre todo. Además, ese amigo imaginario es todo poderoso, de hecho es el creador de todo el universo (incluidos nosotros claro), y si lo veneras y alabas te dará la vida eterna en el paraíso, y el resto sufrirán eternamente en la llamas del infierno. Sinceramente, si lo ves objetivamente, pocas personas dudarían que Pepito tiene un problema grave, de hecho incluso para los psicólogos algunas veces es complicado saber si una persona es muy religiosa o tiene la chaveta volada.

Se podría alegar que no todo nuestro comportamiento es racional, y que algunas veces actuamos de formas poco lógicas, y estoy de acuerdo, y no es demasiado problema si son puntuales y no demasiado contraproducentes a uno mismo y a los demás; el problema viene cuando son cosas continuadas, incontrolables y que van en contra de uno mismo o de los demás.

Quizás en un mundo de locos el cuerdo sea el loco, y yo esté loco por pensar racionalmente en un mundo de irracionales, entonces me declararé loco racional ateo jajaja.

Lo dicho, cuestión de cordura.

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